jueves, 15 de mayo de 2014

Transplante Fecal ¿Qué aprendimos?


Todo es tan nuevo en el mundo de las bacterias intestinales que día a día aprendemos nuevos conceptos, a gran velocidad, asomándonos a un fascinante campo del que poco sabemos aún. 

Los resultados que arrojan las intervenciones que efectuamos -implante de microbiota de un intestino sano a un intestino enfermo- no deja de sorprendernos. Cada implante es una experiencia aleccionadora. Los pacientes refieren de inmediato "sensaciones extrañas" no las pueden definir con precisión pero tampoco son desagradables, se sienten raros, como que algo les está pasando en sus "tripas". A los dos o tres días de comenzados los implantes, lo que podemos ver es que las personas más enfermas, los que mayores trastornos presentaban, son los que más rápidamente aprecian un cambio. En cambio los que estaban más o menos estables tardan hasta dos semanas en comenzar a sentir cambios. Pero esto es una generalización, hemos visto todo tipo de respuestas.

Algo sumamente importante y que está surgiendo con claridad no solamente en la literatura médica sobre el tema sino en nuestra propia experiencia es que luego del implante se libra una verdadera batalla entre las bacterias y el aparato inmunológico de los pacientes. Y que esta batalla se mantiene todo el tiempo. Alguien que no padece enfermedad inflamatoria no percibe esta lucha, en cambio aquel que se somete a un trasplante de bacterias, comienza a sentir como se desplaza una población de bacterias cuando es reemplazada por otra.

Más o menos lo que podemos entender es lo siguiente: antes de intervenir sobre un paciente que padece, por ejemplo colitis ulcerosa, las bacterias del intestino están sumamente alteradas y el cuerpo del paciente reacciona brutalmente frente a esta situación mediante diarreas, sangrado, dolor, pérdida de peso, etc.

Hasta hoy el componente que la medicina trata es la "inflamación", es decir la reacción que el cuerpo desarrolla, para ello usa corticoides, antiinflamatorios y drogas biológicas que "bloquean" la expresión del cuerpo frente a algo que todavía no sabemos qué es. A partir de descubrir que hay un nuevo "órgano", tal como se describe en la nota "Nuevo órgano en el cuerpo humano" compuesto por las bacterias del intestino, se agrega un nuevo componente en esta ecuación. De esta forma la mirada se amplía y nos dedicamos más a "reparar" la población microbiana que llamamos Microbiota. Entonces la introducción de la posibilidad de reemplazar o reparar este nuevo jugador, representa una perspectiva fascinante. La aparición del Transplante de Materia Fecal, es decir la transferencia de las bacterias desde un individuo sano, implantadas en un intestino enfermo,  se ha constituido en una poderosa arma para intervenir en este sector hasta ahora no contemplado en el tratamiento. Se ha intentado modificar la Microbiota mediante dietas o el uso de probióticos y antibióticos con muy pobres resultados y aún en muchos casos agravando la alteración de la población de microorganismos. 

A partir de comenzar a implantar microbiota sana en intestinos enfermos, hemos visto una marcada disminución de los síntomas, la posibilidad de eliminar la necesidad de usar medicamentos, el aumento sostenido de peso y la normalización de los parámetros en sangre y materia fecal.

Otra cosa importantísima que hemos detectado últimamente es la necesidad de mantener los implantes de Microbiota por un tiempo prolongado pues a medida que pasa el tiempo tienden a reaparecer los síntomas. Por ello en la mayoría de los casos estamos aplicando "refuerzos de mantenimiento" un par de veces al mes con excelente respuesta.

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