miércoles, 16 de marzo de 2011

Ayuda! a mi hija le duele la panza

Todas las semanas recibo nuevas llamadas o visitas de madres preocupadas porque su hijo/hija se queja de dolor abdominal.
Las madres tienen casi siempre la dificultad de definir con claridad que es lo que les ocurre a sus hijos, los síntomas son variados y dan a lugar a numerosas interpretaciones. Se los puede rotular como “Intestino Irritable”, pero también se pueden escuchar otros nombres tales como dispepsias, calambres abdominales, espasmos intestinales, exceso de gases, alteración de los ritmos evacuatorios, colon irritable, etc.
Este cuadro esta dentro de las 10 causas más frecuentes de consulta médica.
En general el acuerdo es denominarlo Síndrome de Intestino Irritable (SII) o Irritable Bowel Syndrome (IBS).
Este conjunto de síntomas y trastornos no tiene hasta la fecha ninguna causa identificable, es probable que se origine en varias situaciones que convergen en lo que podemos llamar la “vida moderna”. Los profundos cambios en la comida (menos natural, más procesada),  la “educación” de los hábitos defecatorios, el “stress” al que nos somete la vida en las ciudades pueden ser los causantes de estos cuadros. Por otra parte no existe determinación de laboratorio o de imágenes que nos ayude a definir el diagnóstico.
En el pasado se hablaba de trastornos “motores” del intestino superior e inferior, hoy hay una concepción que tiende a ser más integrada: entendemos un poco más acerca de la sensibilidad visceral y la interacción intestino-cerebro (Intestino - sistema nervioso).
Los síntomas principales del Intestino irritable son:
El Dolor
·         Puede ser sordo (muchas veces referido como “pesadez”), puntadas, cólicos (dolores que van y vienen).
·         El dolor puede aparecer en cualquier parte del abdomen, muchas veces es alrededor del ombligo o en la boca del estómago. También puede estar reflejado en la zona lumbar (la espalda baja).
·         El dolor no tiene ningún patrón definido pero muchas veces se ve agravado por situaciones de tensión emocional (stress) y se alivia parcialmente luego de la evacuación.
Alteraciones en el ritmo evacuatorio, incluye diarrea, constipación o la alternancia de períodos de constipación y diarrea
·         La materia fecal puede ser de poco volumen y pastosa. La constipación se asocia heces pequeñas, duras como pelotitas. La diarrea es característica de las horas en que está despierto y muchas veces son estimuladas por la ingesta de comida.
·         Hay moco en la materia fecal en casi la mitad de los casos
·         Algunas personas manifiestan una sensación de evacuación incompleta que puede obligar a ir repetidamente al baño y provocar un exagerado esfuerzo defecatorio.
·         Síntomas de distensión abdominal, aumento de gases, eructos, etc.
·         Un 30% de los niños manifiesta dificultad en la digestión de los alimentos, los repiten o regurgitan, tienen acidez estomacal, nauseas.
·         Algunas situaciones en la vida cotidiana pueden provocar o exacerbar los síntomas
o    Luego de situaciones emocionales intensas, nacimiento de hermanito, fallecimiento de alguna persona o mascota cercana
o    Primeras menstruaciones
o    Problemas en la escuela, sobrealimentación, traumatismos, etc.
Síntomas de alarma
·         Sangrado/hemorragia. Hay que diferenciar el pequeño sangrado (manchar un poco la taza del inodoro “gotitas”, o el papel higiénico al secarse) del sangrado importante donde se puede ver mucha cantidad de sangre roja en la deposición. Igualmente es conveniente la consulta precoz en cualquier caso de observar pérdida de sangre en el niño.
·         Fiebre
·         Pérdida significativa de peso
·         Dolores articulares
·         Vómitos persistentes

Causas de Intestino Irritable
Dieta: ¿qué comen los chicos?
Este es un tópico muy extenso que desarrollaremos en otro artículo, aquí solamente esbozaremos algunas consideraciones:
Principio elemental: los padres deben suministran alimentos “sanos”  a los niños. El niño tiene que percibir que hay un cierto cuidado en la planificación y elaboración de las comidas. El niño tiene que acostumbrarse a que sus comidas son variadas, diversas y ordenadas.
Como idea general los niños deben ingerir alimentos frescos, lo menos procesado posible, las frutas y las verduras de estación, bien lavadas y sin cáscara. La cáscara tiene un gran valor nutritivo, pero por los pesticidas y sustancias químicas con las que se las trata es mejor pelarlas, aún hasta el tomate.
El niño debe ingerir todos los colores, cuantos más colores de frutas y verduras  ingiera, mejor será la salud de su cuerpo y de su intestino.
Las comidas deben estar cocidas, las carnes, las legumbres, las pastas, bien cocidas, que no queden dudas respecto a su completa cocción, de esta forma se evitan parasitosis y alteraciones en la digestión.
Las comidas tienen que tener un cierto horario, es contraproducente comer a cualquier hora o en todo momento. Además la idea central es que la situación de comida tiene otros componentes necesarios para la salud no solo física sino mental del niño. Se debe evitar ver televisión mientras se come, también que el niño coma solo frente a su computadora o a destiempo de los otros componentes de la familia. De esta forma se desarrolla un relación más saludable con los alimentos.
·         Es adecuado tomar poco líquido con las comidas, medio vaso de agua con unas gotas de limón es la mejor forma de acompañar los alimentos. Fuera de las comidas hay que aumentar la cantidad de líquidos. La buena hidratación favorece el buen funcionamiento del intestino.
·         Eliminar las gaseosas, estas bebidas son altamente agresivas para el intestino y la salud de nuestros niños, deberían estar reservadas solamente para ocasiones muy especiales y en pequeñas cantidades.
·         Masticar, masticar y masticar. El concepto es que los alimentos sólidos se deben “beber” luego de haber sido intensamente masticados. Esta acción ayuda enormemente a que el intestino trabaje mucho mejor.
Estos consejos tienen la finalidad de ayudarle a cambiar los malos hábitos alimenticios de sus niños, muchas veces los adultos desconocemos cual es la mejor forma de alimentarlos.
La ingestión de comida chatarra debe ser de absoluta excepción.
Antibióticos: la ingesta de antibióticos debe restringirse al máximo, solamente un médico capacitado debe recetarlos en los casos en que sea imprescindible hacerlo. No se deben usar antibióticos en forma “preventiva”. Las consecuencias del uso indiscriminado de los mismos provoca la desaparición de las bacterias intestinales y por lo tanto la falta de salud del intestino. El promedio de recuperación de la flora intestinal normal puede llevar desde 6 meses a un año. Es una falacia pretender restaurar la población del intestino con dos o tres yogurts. Hay que evitar por todos los medios la automedicación de cualquier tipo, pero sobre todo de los antibióticos.
Medicaciones varias: el uso continuo de antidiarreicos -en caso de diarrea o de laxantes, o el abuso de analgésicos o antiespasmódicos provocan en cierto tiempo los cuadros de aumento de Intestino Irritable.
Falta de ejercicio: la falta de ejercicio físico implica un pobre funcionamiento del aparato digestivo, el uso de los músculos del cuerpo (abdominales, cuádriceps, diafragma, etc.) ejercen un “masaje” sobre el intestino, imprescindible para su buen funcionamiento.
Hábitos evacuatorios alterados: desde el nacimiento  comienza un condicionamiento social de todos nuestros hábitos. La evacuación de los intestinos es una de nuestras conductas más fuertemente influenciadas. El niño se ve obligado desde muy temprana edad a adoptar ciertas “normas” que van modificando el impulso normal de la defecación haciendo que este se postergue hasta que se esté en el sitio y horario “correctos”. De esta forma el niño va desoyendo los pedidos de evacuación que el cuerpo le va enviando y termina por alterar su ritmo evacuatorio hasta el extremo de no poder ir de cuerpo o de provocar diarreas. Es por ello que el niño debe responder de inmediato a la necesidad de evacuar en cualquier sitio y en cualquier momento, respetando las señales del cuerpo. La idea es normalizar esta actividad hasta encontrar el ritmo evacuatorio adecuado para cada individuo.
Parásitos: hay que descartar que el niño padezca algún tipo de parásito tales como amebiasis, teniasis o candidiasis. Estos pueden provocar cuadros de inflamación intestinal indistinguibles de los puramente funcionales.
En la segunda parte de este informe discutiremos las formas de tratar en forma natural estos trastornos intestinales  

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